8 de mayo de 1997

Carta a El País

Publicada también en El Mundo

La polvareda que levantó Federico Trillo, presidente de la Cámara baja, no se la hubiera imaginado jamás. Hace años, un personaje de uno de mis relatos exclama: “¡Manda uebos!”.La expresión es así, “Manda uebos”, sin h y con b, y así debe escribirse. También se admite con h, pero siempre con b. No se refiere a los testículos ni a esas tonterías que se han dicho. Expresa “necesidad de hacer algo” o “realizar algo por necesidad”. El diccionario de la lengua de Franco, otra ironía ortigal de Arzalluz, lo deja claro: etimológicamente, lo trae del latín opus, “necesidad”. No confundir con Opus De¡, que aquí significa obra. Se usaba, siempre según el diccionario de la Academia, en expresiones como “uebos auemos”, “necesidad tenemos”, “uebos de lidiar”, o sea, “para las necesidades de la lucha”, y siempre en plural. Pero no “manda huevos”, con h y con v. Eso no.

“Manda uebos” es lo correcto, tanto que hasta la presidenta de la Acción Católica puede emplearlo sin caer en la grosería. Quiere decir que “manda por necesidad”, expresa “la obligación de hacer algo porque alguien lo manda”. Trillo podría vanagloriarse de conocer a fondo el castellano. Algo ocurrió en la mesa del presidente del Congreso, la cual forzó la situación y pasó lo que él no quería que pasara, pero “mandó la necesidad”, una “necesidad” oculta, para él, inexplicable, que es cuando la empleamos, cuando no sabemos por qué ocurre algo y nos sorprende, o que alguien nos manda hacer algo y nos negamos porque es una orden abusiva o dictatorial, “que tenemos que obedecer necesariamente porque nos lo manda por uebos”. Lo lamentable es que él también piensa que dijo una grosería.

Y no, señor Trillo. Usted soltó una expresión que enorgullece al mejor hablante de la lengua de Quevedo y de Cervantes, que no de Franco. Porque enorgullecerse sólo por ser la lengua de Franco, ¡mandaría uebos!- .

 

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