Bidegaina

relatos de un pueblo

A la juventud aquella, que no tuvimos la horrorosa desgracia de conocer ni la violación ni la rapiña ni los montones de cadáveres en las cunetas, ni los tiros ni las bombas de las guerras, pero a quienes sí nos tocó sufriir en propia carne la corrupción y el hambre y el destierro y la tiranía de la paz, a nosotros -digo-, los postergados, perseguidos ignorados y olvidados, nos ha sido asignado el tiempo y el deber de inventar-!y con urgencia!- un ingenio tan útil y tan necesario que logre retratar el envés de la bellísima piel humana. Sólo así llegaremos, sin duda ninguna, a conocer cómo es realmente el Hombre. Y, sólo entonces, la Filosofía habrá alcanzado su ansiada meta: Descarnar y desenmascarar las ignoradas y recóditas entrañas de nuestros semejantes que pululan en torno nuestro…

Bidegaina, relatos de un pueblo

Nosotros hacemos borrón y cuenta nueva de nuestros surcos de ayer, como agua pasada que es y que no mueve molino ni lo moverá, porque sólo nos importa el mañana.

Además, uno no sabe aún a ciencia cierta cómo ni cuándo ni dónde colocará su última piedra, la más difícil y delicada, la dovela del arco, rebozada con la argamasa del postrer estertor. No sabe si ocurrirá en frescas y relajantes sábanas de holanda o achicharrado por el gusano artificial con olores de azufre arrascándote la garganta: gusano vertiginosamente penetrado con forces bendecidos con asperges y ungidos con santolios y constituciones, ignacianas o gaditanas, ¡que tanto se me da! Ni le importa un comino, porque sólo los espíritus aletargados y varados en mohoso y mugriento puerto temen enfrentarse cara a cara con las ansias de la Muerte.

Por estas fundadas consideraciones, que debo traer a colación, y la prudente recomendación del cantero de esta breve cordada con el fin de no encarecer el producto, que a mi cuenta y riesgo va, bastará con decir acerca del retrato de mi nómada y azarosa vida, es decir, mi biografía, lo siguiente:

Que nacer, nací en un rincón de este planeta, Euskadi de incisivo y belicoso nombre, hace unos minutos en la vetusta Ciudad-fortaleza de Biana y mugante con sedentarias repúblicas del ancho mundo.

Que vivir, vivo en las calles de la corrupción, la mentira y la opresión.

Biana, 1 de febrero de 1981


Los nuevos lázaros

En 1963 queda finalista en el concurso de cuentos “Ciudad de San Sebastián” con la obra Los nuevos lázaros


La esquela

En 1983 Xabier de Antoñana gana el concurso de cuentos “Gabriel Aresti”, organizado por el Ayuntamiento de Bilbao, con el relato La esquela


El Legaña y otros relatos

En 1983 presenta la obra El legaña y otros relatos al I Premio Navarra, de novela corta en castellano. El premio es declarado desierto por el jurado, concediéndose el segundo al escritor pamplonés Miguel Sánchez Ostiz. Sin embargo, el jurado otorga una mención especial a Xabier de Antoñana, por esta obra, que no puede ser premiada —pese a ser la de mayor calidad literaria— por no ajustarse a las bases del certamen.8

Anuncios