Archivos para la categoría: Textos breves

5 de noviembre de 1999

Aznar le dijo a Arafat que mira, tú, terrorista. Terrorista de hace veinte años, que hoy, hoy te beso, porque me da la real gana, que ya no eres un terrorista, sino la máxima autoridad de la Palestina liberada. Y Aznar se encuentra en Suiza con Arafat, concretamente el 5 de octubre de 1999, y se cruzan las manos. Aznar  le da dos besos, lo coge del brazo y lo trae y lo lleva, como botín de guerra ademocrática, signo de la paz, que ya no es un terrorista, ahora es un hombre de paz, porque lo manda EE.UU.

D. Faustino Diaz de Zerio fue un santo varón, de los de uno cada cien mil. Su retrato quedará fijo en la Historia de estos pueblos a las faldas del imponente Ioar, elefante azul en los azules amaneceres de Junio y a pastar en las fértiles sernas de la Berrueza hasta el Ebro, la muga real que trazaron los vaivenes de este planeta descoyuntado, aterido de frío, que estamos dejándolo sin ni siquiera plumones, de tanto devastar y talar sin corazón, un despojo de planeta. Y don Faustino, una institución en la comarca, con su hablar dulce, sencillo, sin grandes alardes, una montaña de sabiduría,

a actuar tal que me enseñó don Faustino dos meses antes de fallecer, ahí, en Bargota, a tiro de piedra de donde uno se desgañita en el silencio de la soledad, tan fecundo, tan fecunda, tan solo como él se encontró de solo durante su larga existencia de sacerdocio por causa del único pecado que cometió, el de ser un apasionado entusiasta de Euskal Herria como nación libre y soberana, un hombre de temple, que jamás blandeó en sus posiciones PNV, que nunca le rilaron las piernas ante ninguna emboscada que le preparasen los adversarios ideológicos, y fueron muchas y duras.

Produce vértigo sólo el pensarlo, que en la pensión a pupilo en mis ascetas años matritenses, tal que dije, también se hospedaba la ‘Carmen’, macilenta, tez de cera y ojos de infierno, hermosísimos, negros como el tizón, bellísimos ojos tizón, que se restregaba a los pies de la cama y quería trepar por los faldones de la colcha sin mayor ronroneo, susurro, que el de mostrarse cariñosa con el mozo recién llegado, sueño incumplido, que no consigue hacerse la trenza con el chicarrón del norte, ese lejano y extraño mundo vuestro, preguntaba ella, que quiero que me lo cuentes, un mundo que ignora y que nunca comprendió la gatita buena, la moza de cera y de ojos tizón, por mucho que intentara explicárselo uno y otro atardecer. ¡Qué sería de la ‘Carmen’, la moza distraída y buena de ojos de infierno!.

Febrero de 1999

El PP y el PSOE se tiran los trastos a la cabeza, ambos a la descubierta de corrupciones, dádivas y presuntos delitos que arrastren al contrario al abismo de la hecatombe electoral. Sueñan con el Olimpo de la ‘mayoría absoluta’. No les quita el sueño los problemas sociales de su España querida. Se comen los hígados, al igual que el águila a Prometeo: ‘Yo no creceré, pero tú lamerás la arena’. Y así no se puede gobernar, es una actitud abominable. Denunciar la corrupción es lo más santo que una sociedad se puede plantear, que nada debe quedar enterrado en la fosa común de la inmoralidad generalizada, sin abandonar jamás la gobernabilidad del Estado.

30 de diciembre de 1998

La música dulce, sin atropellos discordantes, de Kaxiano y su ‘Itsasontzi baten’, surgida de lo más íntimo del pueblo, es un sedante, una sensación de alegría desbordada que te arrastra a colmar los vacíos seculares de la personalidad, ‘Askatasuna geuria da’, y esa garganta acariciante, sin estridencias, ‘queremos la libertad’ nos repite una y otra vez, el clamor popular que está irrumpiendo, que se palpa en el ambiente, y no entendemos por qué no actuó en los escenarios del ‘Bai Euskarari’. ¿O sí?.

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