3 de julio de 2002

         El que no quiera polvo, que no vaya a la era. Escribir y escribir, poner el dedo en la llaga, una vez y otra vez, y así hasta ciento, rozar el fascal del despacho garzoniano, que sí, que yo también formo parte de la malla, a escasos años del umbral celestial, a la espera de la visión divina, ¡qué será aquello!, riadas de gentes tocando turutas construidas con gladiolos amarillo y blanco, vagando en grandiosa soledad por entre nubes carmesí y mares fosforescentes, césped de grama y olorosa hierbabuena, y uno que llama al portón del firmamento y el ujier te responde que esperes, lo tuyo está visto para sentencia, convicto y confeso, que me lo ha filtrado mi colega de la sala de audiencias.

¡Pero qué he hecho yo!, y me paro, un parón de dos meses largos sin rasguear ni una letra. Y uno se pregunta por qué y no alcanza a zarguñar en el cerebro, allá donde nadie puede escuchar ni el aleteo del pensamiento. Parece que las mallas que protegieron mis cerezos del desayuno, dulce, sabroso, de los tordos al alba me hubieran envuelto en una red de cuyos hilos jamás podré liberarme, mallas gigantescas, 4 por 12 metros.

Llueven noticias, desgarros, martirios individuales y colectivos por todos los confines del mundo, represión policíaca, tortura bestial, pueblos y aldeas arrasados en Palestina, siete bombas para una boda en Afganistán, chandríos políticos, ¡la sufriente R.D.del Sahara!, persecución despiadada de ideas y personas por representar esos ideales, leyes que producen escalofríos, individuos que se quitan la careta y votan en el Parlamento español tal cual eran sin máscara, alcaldes y alcaldesas, la Yoli, por cuya negligencia sanitaria una de mis hijas, residente en el Casco Viejo de Iruñea, acaba de coger la legionella, ¡maldita sea!, que se saltan la riola del “txupinazo” sanferminero a la torera, quitarle el honor a Batasuna para dárselo al PSOE y éste acepta, ¡ejemplo vergonzante de respetar el turno democrático!, que aquí mando yo y te destrozo el cuarto de estar en el corazón de la ciudad si me da la real gana, desfalcos, fraudes, evasión de capitales a paraísos fiscales, una furgoneta que anda rondando la semana pasada alrededor de la Audiencia Nacional con un montante de entre seiscientos y mil millones para, llegado el caso, entregar la fianza y que el multimillonario financiero no ingrese en la cárcel de inmediato.

Más noticias y más desgarros de la conciencia. Curas y Obispos que se las entienden con chavalicos indefensos, pederastia, pedofilia, en un torvo contubernio con la Jerarquía, iniciándolos en eso que ellos mismos dicen que va contra natura y practicando con las criaturas lo contrario del orden natural que predican en el púlpito. ¡Qué es esto!, ¡qué locura se ha adueñado de este planeta!. Eso ocurre en América, en esos mundos de Dios, o sin Dios, ¡y qué ocurre aquí!. Estoy diciendo aquí, no en España ni en Vascongadas, no. Digo aquí, en mi terreno, conocedor de ese percal con nombres y apellidos, en esta Navarra donde salí a la luz un once de agosto atosigante y aún seguimos todos por sendas errantes, sin diálogo ante un buen yantar, sin una luciérnaga que nos alumbre ante tanta cochambre, desvarío social y político, ante tanto zirikear el ambiente contra Ibarretxe, tal asedio ciudadano, tal acoso a mis colegas de la izquierda independentista, tantas muertes, tantos presos y tanta tirria al Euskera por parte del Gobierno Foral, enloquecidos por tachar del mapa la lengua de nuestros antepasados y nuestros descendientes, que ellos serán quienes la conserven y fomenten, los hijos y los nietos, incluida Iratxe, natural de Biana y vecina de Mungia, tan lejos de su “aitatxi”. Pero no importa, que nos veremos el 7 de julio en el “Sukalki”, te lo prometo, pochola. Y prometo seguir yendo a la era, muy a pesar del juez Garzón.

Nota del autor: “Fascal” es el umbral, así lo decimos aquí. Y “riola” es la vez, el turno, la fila que se hace en una taquilla o en una tienda, por ejemplo. El diccionario no lo recoge.

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