1 de abril de 2002

“Cualquier persona o pastor que se haya encontrado un saco, de Prezuelas al pueblo, con los aperos de pescar, que lo entregue en el Ayuntamiento y se le dará por el saco lo que sea regular”. Ya murió el alguacil que lanzó este bando, ¡histórico!. Un pueblo que pierde sus artes se estanca en los amarres del tiempo muerto, andará para atrás, hacia los siglos de las invasiones, bulas papales falsas y corrupción generalizada en el interior mismo del Vaticano. No importa cuántos vascos se cepillaron aquellos asesinos que nos invadieron a sangre y fuego por la Sakana. No importa cuántos navarros fueron fusilados en la orilla del Ebro, junto a la muga, hace seis décadas. Aquí no importa nada. Dominados y sometidos, hacemos de vosotros lo que nos dé la real gana, implantamos una situación policíaca vergonzante para combatir a ETA y sus cómplices, o “chivatos”, y en paz.

Que el Carlos Iturgaiz me llame chivato el otro día en TV por mi condición abertzale y militar en una ideología maldecida por el Sacro Imperio Romano no importa, me aguanto y en paz. Pero si se lo digo yo a él, el motor de la persecución arranca y en dos días me plantan ante el juez por enésima vez, acusado de subversión y laborear en una coalición denigrada por las gentes de bien, de palio, procesión y avarientos de eríos y la Ley de los “Mostrencos”.

A este Carlos Iturgaiz yo me lo llevaría conmigo durante una temporada a cortar verguizos a los olivos, a doblar el riñón, a ver si espabila y se cansa de zirikear y atacar al PNV y al Gobierno vascongado en pleno, villanía pura. Es la época, si llueve, claro, porque, de no caer una gota, y así todo el invierno, no hay que tocar la tierra, se romperían las raicillas, a cuatro dedos del aire, y el olivo sufriría mucho, tan agradecido él, que las plantas sufren y lloran, como las personas. Una planta es un ser vivo, y más si se trata de un olivo tricentenario, ¡bellas estatuas vivientes!, dije, aunque los israelitas no tengan duelo, ¡cernícalos!, y los arranquen a cientos, en castigo a la lucha por la independencia de Palestina, que no hay derecho a la ocupación bestial de Tierra Santa.

A los kamikazes se les llama terroristas y provocadores, siempre provoca el débil y los palestinos son los débiles, pero los tanques hebreos y los soldados armados hasta los dientes son héroes nacionales con derecho de pernada para cualquier tropelía. Tal sangría sin piedad debe terminar ya, las conciencias sangran ante tantos muertos. Hay que hacer de tripas corazón, unos y otros, y sentarse a dialogar y negociar una paz permanente, duradera, aquí también. La procesión de la “Dolorosa”, el Viernes Santo en Jerusalén, resultó patética, un esperpento de religión. Jesús de Nazaret no predicó tales parodias. Regleteras de curas y frailes rodeados de policías y soldados, dicen que para custodiarlos y protegerlos. Los guardias y gendarmes que rodean las manifestaciones patrióticas están para protegernos, pero yo no necesito que nadie me proteja, “de las aguas mansas te guarde Dios, que de las bravas me cuido yo”.

Es urgente encontrar los aperos de pescar y no precisamente para darle por el saco lo que sea regular a quien los encuentre. Y es muy fácil, que la distancia es corta. El término de Prezuelas está lindando con Moreta, en Araba, aquí, a un palmo de distancia, donde se juntan los tres territorios, Araba, La Rioja y Nafarroa. Que un año más, después de tanto pedir suplicantes la unidad, los vascos celebremos el Aberri Eguna cada cual en su alberca resulta patético, esperpéntico, tal la procesión de la “Dolorosa”. Quien encuentre el saco, sea persona o pastor, digamos Xabier Arzalluz o Aznar, que lo entregue en los bajos del Ayuntamiento. Se gratificará con 5 ptas y el alguacil le alumbrará la lámpara de la piel.

Nota del autor: Este bando, como tantos otros, es histórico. Lo de “persona o pastor”, como el resto, fue así, tal cual, lo escuché yo mismo estando estudiando en mi habitación en tiempos del bachillerato, unos 15 años tendría más o menos. Lógicamente, la frase se ha quedado en la memoria popular.

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