Deia, 15 de enero de 2002

         Lo que la ciencia no puede, el martillo lo endereza. Y el forjador sigue dando mazazos sobre el yunque. Hay frases que quedan para la historia, por ejemplo, también, la pronunciada el 31 de diciembre por Idoia Zenarruzabeitia: “El gobierno español, durante todo este tiempo, nos ha estado engañando, nos ha estado mintiendo“. ¡Qué te pensabas, pues, o qué!. La vicelehendakari se refería a las gestiones para “pactar” con ese gobierno los dineros del cupo, el concierto, el convenio o como quieran llamarle. Los navarros de alpargata decimos “Cupo”, la sangre que debemos donar a esa gente por unos servicios que siempre hemos rechazado, algo extraño, foráneo, ajeno a nuestras costumbres y forma de ser. Somos renteros del señor rentista en la finca de nuestra propiedad, ¡aberrante!. Para cualquier ciudadano de esta nación de leyenda, es decir, que su soberanía ya es leyenda, “Madrid sólo piensa en arramplar con Navarra entera”, nos decían nuestras madres, tanto carlistas como liberales, y añadían que “para qué queremos aquí a la guardia civil, con los “forales” nos basta y nos sobra, que son nuestros”.

El librito “Amejoramiento del Fuero” es un conjunto de 138 páginas y contiene cosas de las referentes al Fuero, una sinopsis de unas cuantas ideas manejadas por los gobiernos forales que en el mundo han sido y unos cuantos señoritos que han comido el coco con rebozos serviles a la ciudadanía durante siglo y medio, desde 1839, año de la vergüenza y sumisión a las órdenes de España. “La Ley de 25 de Octubre de 1839 confirmó sus Fueros, sin perjuicio de la unidad constitucional”. ¡Qué nos importa a nosotros la unidad constitucional, sino sólo a los caciques de turno!.

El “Amejoramiento del Fuero” consta de un preámbulo, 71 artículos, tres disposiciones adicionales, siete disposiciones transitorias y una final, la puntilla. Viene fechado en “Madrid, a ocho de Marzo de mil novecientos ochenta y dos” (sic). No podía ser menos, fechado en Madrid, la fuente de conquistas, invasiones y desvaríos coloniales. A continuación, estampan su firma unos señorías, sumidos hoy en el ostracismo devastador, que en su casa los conocerán, salvo uno, Gabriel Urralburu Tainta, el “chorizo” que le llamaron a gritos en esta ciudad siendo Presidente, y así resultó, que ya lo han liberado de la cárcel, ya está libre. Negocio redondo, querido lector: Roba, duerme un par de años en la cárcel de Logroño y millones de chauchas para el resto de tus días. Tal personaje también firmó.

Pero hay más: El art. 45, ap. 2, reza así: “En los Convenios Económicos se determinarán las aportaciones de Navarra a las cargas generales del Estado señalando la cuantía de las mismas y el procedimiento para su actualización, así como los criterios de armonización de su régimen tributario con el régimen general del Estado“.

La redacción de este apartado 2 juega sin pudor con los tiempos verbales. Dice “se determinarán”, pero no aclara quién o quiénes determinarán, ¡qué más da!. En caso de choque entre ambos gobiernos, español y navarro, siempre prevalece el criterio y voluntad de Madrid. Y, al no existir una coma entre “Estado” y “señalando”, establece quién “señalará la cuantía”, Navarra, y no el Estado español. Está muy claro, pero la dicta Madrid y el Gobierno foral se arrodilla sumiso. Y así, un montón. Por eso, y otras muchas razones, mi grupo “Amaiur”, del cual era portavoz, PNV y HB votamos en contra de tal aborto jurídico en el Parlamento foral de aquel 1982.

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