Diario de Noticias, 18 de diciembre 2001

Visto desde aquí, a uno se le cae el alma al suelo. La opinión de las gentes de la Ribera, que no entendemos ni pizca de política ni de apaños ni de presupuestos, es una y sólo una: Que debemos mantenernos unidos en torno de un denominador común. Cualquier cosa, menos contemplar al adversario frotarse las manos de placer al vernos divididos y cada uno por su lado haciendo la risión. Entre unos y otros, unos por demás y otros por de menos, vamos a conseguir el echar por tierra el armazón de la casa.

Muchas veces se ha dicho qué dificil es aquí, qué cuesta arriba resulta el ser y manifestarse partidario de la reunificación de Euskal Herria y de la cultura de nuestros antepasados, el Euskera en primer lugar. Si se sopesara los disgustos que hemos tenido que soportar durante tantos años, nadie pondría ningún calce a que el martes próximo, y todos los martes del año, haya el quorum suficiente para iniciar la sesión de “Presupuestos” y cualquier otra de cualquier índole, a fin de que la barca de Caronte amarre ya en el puerto de la Historia.

Ni un solo navarro ni navarra está en contra de tal sesión. La Ribera, sobre todo, no sale de su asombro. Y en este rincón pedregoso y fértil de Euskal Herria, la gente no sabe qué pensar ni a qué carta quedarse ante el cariz de los acontecimientos. Tal vez sea porque vamos a lo práctico, al grano, a darle en el hocico a quien se oponga al buen hacer de la ikastola Erentzun, por ejemplo, o a cantar y danzar las danzas y canciones de antaño.

Alguien dirá que sólo nos limitamos al folclore. ¡Pues, no!. Queremos decirlo a voz en grito. Queremos que nadie se anule ante los adversarios políticos y los enemigos del Euskera y de la cultura euskaldun, la nuestra, de toda la ciudadanía. Queremos avanzar, reconstruir, apuntalar “la casa del padre”, que también es nuestra.

¡Tanto costará darse la mano y ponerse de acuerdo o qué!. Por una vez, le niego el paso a la literatura, que no estamos para figuras poéticas. Que la reata suba cuanto antes la parva al granero. No estamos para bromas ni es momento de andarse por las ramas.

Hay que llamar a cada cual por su nombre y dos apellidos. Estáis corroyendo los cimientos de la estructura, la gente va a dejar de creer, el edificio ideológico que tanto costó levantar con tal esfuerzo durante 40 años se tambalea. ¡Es que nadie oye el crujido de las vigas maestras o qué!. ¡Cuándo vamos, pues, a despertar de esta modorra de siglos!.

Gabriel Aresti y la lista inacabable de nuestros ideólogos y prohombres de la Cultura, Campión, Irujo, Telesforo, y tantos y tantos, si levantaran la cabeza, se volverían atrás al contemplar el espectáculo. Problemas en Madrid con lo del Cupo, problemas en Vascongadas con los Presupuestos, persecución con saña al Euskera en Navarra, problemas por todos los rincones. ¡Y ya está bien!. Que cada quien haga de tripas corazón, unos y otros, para romper el témpano actual. Así se ve desde esta Ribera tan castigada siglo tras siglo.

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