Transcurría un marzo de los años 60 y miles de estudiantes andábamos de asambleas en la facultad de Filosofía, en Madrid. Un día pedimos al profesorado unirse a la protesta antifranquista: “Si hay algún profesor entre el público, le rogamos su apoyo”. Y surge un voz templada: “Aquí hay uno de esa fauna”. Era Agustín García Calvo, catedrático de Lengua y Literatura latinas, mi gran maestro de latín. Al rato, llegó Tierno Galván.

Un duende le hizo su gracia al “29” del martes. No era “charreteras y cuello de almidón”, sino “chorreras y cuello de almidón”. Tal trabajo, escrito con mil amores, sirvió para despertar conciencias, a favor o en contra. La ciudadanía ribera llevamos las Bardenas a flor de piel y el volar de los cuervos de la Muerte encoge de terror el alma.

Fumador empedernido, ¡que la juventud no coja el vicio, por favor!, uno ya no puede con los puros, me entran escalofríos. Me regalan y los regalo a las gentes de mi pueblo, donde vivo y aquí me moriréis. Y cualquier fumador me lo pide: “A ver cuándo me regalas una buena caja de puros”. Es frase hecha, sin querer ofender, Dios me libre.

Oigo el teléfono a las 10 y pico de la noche. Madrugo con el alba y me pilla en el sobre, uno de mis nietillos a mi lado, mesándome la barba. Sus glorias el acostarse con el “aitatxi” y yo soy feliz, gotas postreras de esta azarosa existencia. El ribero bravo, que ni se arruga ni me arrugo, riberos sin cachabas ni retrancas, chirría, su voz chirría. La culpa sería mía y no del director, te aclaro. Un director de prensa lo pasa mal, ¡yo sé, por experiencia, lo mal que lo pasa!. Al final, la amistad arranca, se nos crece, con la sana intención de charlar a destajo y conocernos. El basilisco se queda en malva, ¡apoteosis de la palabra!. Conseguí arrancarte, reciente amigo, la promesa de honor. No me falles, que hablando se entiende la gente, y el nietillo volvió a la cama cuando terminamos la charla acerca de las Bardenas, las cuales deben ser el jardín donde cultivar en armonía las mejores plantas. Ahora, tal que te propuse, convoca la gran “manifa” contra el polígono de tiro. Yo estaré allí, a tu lado, junto a la pancarta de cabeza. Palabra de honor de este menestral de la fauna humana, artesano de la pluma.

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