Diario de noticias, 25 de mayo de 2000

Aturde esta cantidad, un tapabullero. Que 29 colectivos firmen la convocatoria a favor de las Bardenas, parque natural en su totalidad, y que el día 20 nos juntemos en Iruñea un millar y medio de manifestantes roza el esperpento. ¡Ellos se frotaron las manos de gusto!.

Seculares hordas coloniales, intruso desde el 1512, el ejército tiene señorío en las Bardenas Reales, hoy campo de tiro, entrenamiento para jarrear de sangre los confines del planeta, terroristas legales, terroristas del Poder, o sea, héroes nacionales. Gudaris de la Muerte, cada piloto ángel exterminador del Madero bueno contra el pacífico vecindario. Terroristas con galones, charreteras, guantes y sueldo gordo, chorreras y cuello de almidón.

Criaturas de belén, en la infancia nos hablan del desierto ribero. Y nos prometían ir a patearlo, mas nunca hubo ocasión. Lo soez llegó después, el 9 de junio del 1951: Un fardo de villanos aseguran que los yankis no son vascos, son ángeles custodios, y que sus buitres de metralla, Legión “Cóndor” nazi, maniobren en nuestro terreno. Y los pueblos congozantes se arrodillan ante Madrid, vergonzoso no obedecer, ¡la fidelísima Navarra foral y española!. No acatar la orden del invasor es un baldón, signo de rojo perverso y mal navarro, ¡tú y yo!.

O sea, se cubrieron de humillación y cenaco. Y ahora, agotada la paciencia, exigimos que se vayan al infierno y sea desmantelado. Al llamamiento se suma un millar y pico de voces de angustia. ¡Dónde estábais el resto, navarros de alto copete!. El Parlamento foral vota no renovar el contrato de arrendamiento, pero Miguel Sanz, Gayarre, Presidente de la Junta, y toda esa fauna se carcajean de la orden democrática. El Ministro de Defensa, españolito él, les cuenta el cuento de Caperucita: “No tenemos otro sitio dónde ponerlo”, y el Mikel se calla, se conforma y se baja los pantalones. Porque sí, que los yankis son querubines celestiales y nosotros, terroristas. ¡Con qué caja de puros os premiarán!. Quiero morirme ya para dejar de sufrir tanta desvergüenza nativa. A no ser que se convoque a la ciudadanía en la plaza de todos los pueblos y aldeas de este país de juguete el mismo día y a su hora y punto, tal que la Gamazada. ¡A la mierda ese campo de tiro y sus monosabios!.

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