Diario de Noticias, 27 de abril de 2000

            Ofusca: La izquierda es generosidad, el centro es chauchas y la derecha es dinero sin humanidad. Por eso, los revolucionarios de cerato proliferan, los cuales, al menor embiste, se derriten y se meten el rabo entre las piernas. Sólo una minoría, moza, desprendida, anarquistas dentro del orden comunal, mantiene a pie firme una idea que avanza a la luz de la liberación, si bien “lo socialista” navega a contrapelo, que ya ni los socialistas creen en su socialismo centenario. Y, si no, pregúntenle a Urralburu, sus zagales y la cuadrilla del GAL.

 

Por fin, llegó la era de la “Aznarkía”, de jefe Aznar en “idiotós” griego: El obrero con dos ochenas es el peor burgués, a chupar sin reparo la sangre de sus viejos compañeros. Aún no se ha hecho un análisis exhaustivo que explique por qué la raza humana actúa de este tenor. Cuando nos faltan cuatro pesetas para un duro, somos comunistas, socialistas, ORT y lo que nos echen. Si, explotando al prójimo, cobrando un pellizco en la “primitiva” o subiendo a la “Casa grande”, aunque sólo sea de concejalillo, logramos cubrir el riñón, nos calzamos corbata, merendamos con el pudiente, olvidamos las mandangas de la zurda, nos construimos un búnker y miramos al viandante por encima del hombro.

 

Un braguetazo de campanillas, tal que el general Espartero, y el rojo de todas las rojerías se reconvierte, hoy es rico, Senador por el PP, Comisario en la UE o portavoz del PSN, todo en diez años. Y al vecino troncal, que brega sin remilgos en la fragua jornalera, lo toman a chirigota, tiene mala imagen. ¡Que un señor de buen pasar alterne con los peones!.

 

Soez reproche de un bufón: “Con tu categoría y tus carreras, ¡cómo te rozas con los comunistas y los obreros!”. Me lo soltó tal cual por los años 70, durante la pelea ciudadana contra Franco, Suárez y sus esbirros, que eran legión y hoy son legionarios. Ahora vivimos en el primer Año Triunfal de la “aznarkía”, con sus potentes resortes en la sombra, quienes jamás consentirán el hilar de la rueca abertzale. Y menos en Navarra, bajo la carpa de los dueños de papel, papel de escrituras, hoja catastral, Bolsa, Bancos y nociva secta católica.

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