21 de diciembre de 1999

Héroes y heroínas, que la historia de los pueblos rebosa de gigantes, Sancho VII el Fuerte, con 2,20 de estatura, a la búsqueda de un Estado soberano en paz, forjando industrias, granjas y caseríos, y yacer en vergeles de hortensias, geranios y hierbabuena. Lucha permanente, que algún día se acabará, si nos permiten aletear en nuestro zaguán y no cortan las antiguas ‘pasadas’ con verjas. Sin un tormón en la hoja de catastro, pero a mimar la propia creación particular, el tablar de cuatro almutes. Que nos consientan, ¡al menos!, un pañuelo de tierra, lo demás sobra. Las ricas extensiones, robadas y robadas de viña, olivares y tierra de pan y miel se quedan para el pudiente acaparador, que no importa.

 

Aquí lo dejará, que los hijos dilapiden la hacienda y oigamos, rua adelante arrastrando la pata chula, un quejido del almario: “Ya no puedo, Xabier, que esta pierna me empreña, no tengo juego en la rodilla y los nietos me venderán hasta la camisa”. Una de las fértiles heredades del término, antaño viejo cobrador de alcabalas y garapitos. Ya nadie recuerda los vastos herencios, se acabó el figurar en la procesión del Corpus Christi, alfombras de pétalos de rosa por los altares de las plazuelas, cestaños de rosas regaladas por el hacedor de Navarro Villoslada, quien duerme el sueño de una Euskal Herria liberada del godo, católica, apostólica y romana, y los vestigios del barón de Muzkiz prestan los jarrones de plata. ¡Ciudad de leyendas sin desentrañar!.

 

33 argonautas (que no 40), ¡de alambre y cartón!, al rescate del vellocino de oro, Jasón al frente de la cruenta epopeya. Mitologías plagadas de bandoleros, saturnos infanticidas y forajidos movidos por una torva misión: expoliar los poderes divinos. Y jamás triunfarán, que la Humanidad sigue debatiéndose por reencontrar su paraíso perdido, ‘paraísos artificiales’, nos dice Baudelaire, que yo los prefiero ‘azules’. Y ya es hora de pisar firme, unidos al calor del olentzero en el fogón, ¡el nuestro!. Que ningún tasador subaste nuestros enseres en ninguna almoneda extranjera.

Anuncios