Archivos para el mes de: diciembre, 1999

24 de diciembre de 1999

            El milenio no es este milenio, ni el 999 es número cabalístico, ni el 2000 es el primer año del tercer milenio. Ya lo ha apuntado, en “Diario de Noticias”, Javier Armentia, director del Planetario de Iruñea. Y en Internet ha aparecido una página en la que se explica que aún estamos en el 999 y no en el 2000, que el tercer milenio comenzará el 1º de enero del 2001. Y tal confusión está ocurriendo por un detalle curioso: En la Era cristiana no existió año “cero”, los romanos “carecían de símbolo para ese número”. O sea, “al año 1 antes de Cristo siguió inmediatamente el año 1 d. C.”, y quedó la laguna del año inicial, el año cero d. C. al 1 d. C., el cual, del 0 al 1, quedó sin marcar en el calendario. Para una información exhaustiva, aconsejo entrar en manifiesto2000@astrored.net, poniendo especial atención al año 753 de la fundación de Roma, según Dionisio el Exiguo, otro fallo.

Están corriendo ríos de tinta sobre este particular y nos empeñamos en soslayar otros asuntos que debieran ver la luz, comentarlos, divulgarlos y sacar conclusiones. Estos 999 años transcurridos han sido un desvarío, gigantesco, permanente. Ni un solo día ha transcurrido sin conflictos en algún punto del planeta ni una sola prisión sin un vasco encerrado en alguna mazmorra del mundo. Esto es muy fácil de afirmar y muy difícil de calcular. Pero si alguien, con tiempo suficiente y años de investigación, echase mano de los anales de la historia se comprobaría que, efectivamente, los vascos seamos tal vez quienes más cárceles hayamos visitado durante los tiempos presentes y pasados.

Aparte las catástrofes naturales, como la ocurrida a esa pobre gente en Venezuela el otro día, Europa se ha pasado la vida con sus guerras de religión, de fronteras, de conquista, tal que Castilla con el Viejo Reino de Nafarroa, y de limpieza étnica e ideológica desde los Reyes ‘Católicos’ con aquello de la expulsión de moros y judíos, precursores de Hitler. Y tal que la sufrida aquí, limpieza étnica vasca, persecución despiadada contra el Euskera y guerra de expolio de los bienes del vecino. No nos engañemos. Fue una guerra de quitarte a ti para ponerme yo, guerra salvaje para arramplar con la hacienda del lindero, asesinatos a destajo del pudiente o del jornalero eventual, según el bando. Guerras para saldar las deudas provocadas por la usura, “a fulano le debo tanto, lo acuso de separatista, de zurdo, de que va a misa, o de que no va a misa, según el corro, sugiero que se lo cepillen y santas pascuas, cuenta saldada”. Y todo ello en nombre de Dios o de la república, lo cual agrava más la hazaña.

Esto ocurrió siglo tras siglo en los pueblos y ciudades del planeta. Ocurrió vapulear las riquezas naturales, devastar los bosques, talar, quemar y saquear la naturaleza, lo más indefenso de la vida, a fin de construir barcos que sirvieran para llevar gente a matar indios y “conquistar América del Sur completa”, como dijo el “ilustre y lúcido general” Galindo en el juicio para averiguar quién, quiénes enterraron en cal viva a Lasa y Zabala. Y así, por este camino de devastación y muerte, llegará la devastación y la ruina de la Humanidad, que no será castigo de Dios, sino venganza cruel de la naturaleza, maltratada sin piedad. Y al día de hoy andamos entreteniendo al personal con los vaticinios de las “videntes” y distrayéndolo de otros menesteres más urgentes: Obligar a unos y otros a soltar a toda costa el nudo gordiano de la paz, que PNV, EA, IU (o sea, Madrazo) y EH están dejando la piel en el empeño, ¡no pueden hacer más de lo que hacen!, y Madrid y París deberán rendir cuentas ante la Historia. Y el gran problema, acuciante, del Año Nuevo: Dar trabajo a los necesitados que no tienen dónde caerse muertos, ¡he ahí la promesa incumplida de la Navidad!. Lo demás son macanas.

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21 de diciembre de 1999

Héroes y heroínas, que la historia de los pueblos rebosa de gigantes, Sancho VII el Fuerte, con 2,20 de estatura, a la búsqueda de un Estado soberano en paz, forjando industrias, granjas y caseríos, y yacer en vergeles de hortensias, geranios y hierbabuena. Lucha permanente, que algún día se acabará, si nos permiten aletear en nuestro zaguán y no cortan las antiguas ‘pasadas’ con verjas. Sin un tormón en la hoja de catastro, pero a mimar la propia creación particular, el tablar de cuatro almutes. Que nos consientan, ¡al menos!, un pañuelo de tierra, lo demás sobra. Las ricas extensiones, robadas y robadas de viña, olivares y tierra de pan y miel se quedan para el pudiente acaparador, que no importa.

 

Aquí lo dejará, que los hijos dilapiden la hacienda y oigamos, rua adelante arrastrando la pata chula, un quejido del almario: “Ya no puedo, Xabier, que esta pierna me empreña, no tengo juego en la rodilla y los nietos me venderán hasta la camisa”. Una de las fértiles heredades del término, antaño viejo cobrador de alcabalas y garapitos. Ya nadie recuerda los vastos herencios, se acabó el figurar en la procesión del Corpus Christi, alfombras de pétalos de rosa por los altares de las plazuelas, cestaños de rosas regaladas por el hacedor de Navarro Villoslada, quien duerme el sueño de una Euskal Herria liberada del godo, católica, apostólica y romana, y los vestigios del barón de Muzkiz prestan los jarrones de plata. ¡Ciudad de leyendas sin desentrañar!.

 

33 argonautas (que no 40), ¡de alambre y cartón!, al rescate del vellocino de oro, Jasón al frente de la cruenta epopeya. Mitologías plagadas de bandoleros, saturnos infanticidas y forajidos movidos por una torva misión: expoliar los poderes divinos. Y jamás triunfarán, que la Humanidad sigue debatiéndose por reencontrar su paraíso perdido, ‘paraísos artificiales’, nos dice Baudelaire, que yo los prefiero ‘azules’. Y ya es hora de pisar firme, unidos al calor del olentzero en el fogón, ¡el nuestro!. Que ningún tasador subaste nuestros enseres en ninguna almoneda extranjera.

16 de diciembre de 1999

Dan ganas de despotricar, lanzar a los cuatro vientos que no, que yo no quiero ser español ni francés, quiero ser de mi pueblo y basta, me basta con ocho almutes de tierra dentro de las soberbias murallas que me dieron el ser y escribieron páginas gloriosas. En este pequeñito rincón se pensó y se agitó, a la par, la Historia de Euskal Herria.

 

Se merecen llamar a cada cual por su nombre. Pero, no, que luego nos acusan de insultar, ¡y con razón!. El lunes, día 13, intentó comenzar el juicio sobre el asesinato, en Alicante, de Lasa y Zabala, el grito desgarrador de un sueño por cumplir, ¡estos dos mozos proyectan su sombra por Euskal Herria entera!. Mas no pudo ser, el niño se puso malo, lo drogan, lo desnudan y, ni cortos ni perezosos, llevan el ‘paquete’ a la Audiencia y se lo dejan al juez, ¡hala!, aquí te traemos al testigo, el principal testigo de cargo, dicen, y haz con él lo que te dé la real gana, a ver cómo enganchas las caballerías al carro, que no podréis enganchar mientras esta piltrafa no recupere las facultades mentales para testificar.

 

Y Su Señoría, el juez, Siro García, se encrespa, levanta la voz, recobra su hombría de magistrado herido en lo más íntimo de su profesión, seriedad y serenidad, suspende la vista y manda al gallito, ¡los gallitos!, al hospital civil, bajo la tutela de los médicos forenses de la Audiencia. No da crédito a lo que oye y ve, un mancebo de los bajos fondos políticos destripado de poder y en calzoncillos, sin pistola ni placa ni redaños de hombre. Y el bueno de Iñigo Iruin se queda de piedra, que también él se resiste ante el gordo esperpento, ¡España vista en el espejo cóncavo de Valle-Inclán!.

 

El Juez, mayestático, ¡él sí es rey de España!, ausculta en los ojos del chusco general de la Guardia Civil, que Margarita Robles, la mejor cabeza pensante del PSOE, siempre estuvo contra tal ascenso, y éste se yergue, ¡él sí se cree el Rey!, y pone alas y barcos a la nueva conquista española: “Con hombres como los que tengo a mi espalda se podía haber conquistado América del Sur completa”. Y cita el 2 de mayo y “la Patria está en peligro” del alcalde de Móstoles. Este generalito sigue sin enterarse de la parva, ¡y responde en éxtasis!.

¡En qué país nos obligan a vivir y existir!. Pues, no, no quiero pertenecer a un Estado donde puedan ocurrir tales villanías. Y uno piensa en qué dirá Europa, qué dirá el mundo ante tal desquiciar de la Judicatura, de la persona, del personal. Mucha polémica se ha producido ante tal desfachatez hispana. Y los españolitos bajan la cabeza de vergüenza patriótica, no se lo creen, les cuesta un riñón admitir que ocurran estos desbarajustes ante la propia jeta de la Justicia. Y las emisoras extranjeras echan humo. Allí, los ministros del ramo, o sea, Defensa e Interior, hubieran sido cesados ipso facto. Aquí se les medallea.

 

Por eso, ya tarda el momento de rasgar el carnet de identidad e incorporarse al nuevo Estado, el nuestro, el que tarde o temprano surgirá de Udalbiltza, Lizarra-Garazi, el Pacto de legislatura y la recién creada Asamblea Constituyente en Iruñea el sábado, 11 de diciembre, fecha histórica, por la que tanto hemos luchado desde hace tantos años. Y ya llegó el momento de arrancar, aunque suene a utopía, como tantas otras conquistas que parecían sueños. Ese día, ¡ese gran día!, podremos respirar tranquilos. España, que así lo quiso, a causa de su cerrazón política, se quedará en pañales, es decir, con el culo al aire, o sea, en paños menores, tal como al presidiario Felipe Bayo, exsargento de la ‘Benemérita’, ¡otro más!, lo han presentado ante la Justicia, la cual me merece, a pesar los fallos, contrafallos y ‘arrenuncios’, un gran respeto, el respeto de quien aún cree en lo único serio que resta en este país de opereta. Valle-Inclán se quedó muy corto y Goya y sus “Disparates”, en cueros.

Diario de Noticias

El mando da alas para remontar el vuelo de un golpe y no a tripadillas, llegar a la cumbre, la cima del poder, detrás del jefe, y tampoco, que el cabrero se piensa que manda en el redil, pero no manda, manda lo que le mandan que mande ordeñar, y a Mikel le ocurre tres cuartos de lo mismo. Que no puedo remediarlo, Mikel suena mejor, y no Miguel, ni mucho menos Miguel Excelsis, el de Aralar, el de Teodosio de Goñi en ‘Amaya’, maldito in eternum hasta romperse un eslabón de la cadena, de tanta penitencia, El que mató a sus padres por equivoco, ciego de ira al imaginar los cuernos fantasía de Constanza, esposa fiel, o sea, celosos, bueyes, garrulos del amor.

Estáis rodeados de adversarios, y las campanas tañen a descasarse de militancias corrosivas, antes de que el águila os devore los higadillos. Recuperar la luz mágica del ser, liberación de Prometeo, encadenado a la roca, anatema del poderío divino. Que habéis vuelto a meter la pezuña: No apoyar la moción de EA-PNV en el Parlamento Foral sobre el golpe militar del 1936 es un delirio de alquimia política, un soñar con ‘escrituras’ y herencias.

Mikel, que sí, eres nuestro mando, querámoslo o no, y, críticas aparte, se te considera en tu justa balanza, que la política sin crítica sería una boñiga de país y paisanaje. Eso, sí, echa el resto ante el temporal de asuntos candentes: La marginación, la paz, el paro, la corrupción, cuentas claras en ‘Comptos’, el Euskera, ¡una obsesión!, que los filólogos ya han ideado cómo decir cateto e hipotenusa en esa lengua, algo que creías inalcanzable el año pasado en Elizondo. Y, si te suplican seguir, piensa que te lo piden con mil amores, o sea, celosos de no ser ellos quienes lleguen a la felpa palaciega, o sea, envidia, paranoia mental por el Poder. Mas, de continuar al frente, para mí seguirás siendo Mikel, de la Ribera, cementerio del ‘Txano’, de Corella, y 3000 zurdos ‘paseados’, pero Mikel, ¡qué más da, si ya has entrado en la Historia a los acordes del Agur Jaunak y el Himno de las Cortes!.

 

13 de diciembre de 1999

Algo de tal aconseja, y santificado, una secta que anda por ahí comiéndole las cañadas a la juventud que se deja embaucar con sus tretas sectarias. Lo recalca en varios de sus ‘puntos’, de contenido nazi, una obrita que por los años 60 hacía furor por los ‘campus’ universitarios e intentaba captar adeptos con las mismas trazas que lo dicho, secta, asentada en Iruñea, la cual, como todas, lleva el germen de la anulación de la personalidad, muerte del Hombre, peligro para el espíritu dócil de los ingenuos, transtornados con promesas de paraísos azules. Es decir, vivir a papo de rey en lujosas mansiones y morir en brazos de la Purísima Concepción, portal con tal nombre y estatua, olvidada durante decenios en esta ciudad, una de las cinco puertas que cerraban la fortaleza al atardecer y nadie podía entrar ni salir cuando aquello del Conde de Lerín y César Borgia, cuya tumba ojeo el primero a las vacilantes rayadas del amanecer, antes que el cura mayor y el menor.

 

Vorágine política, quincena revuelta a golpe de arengas, ‘A la calle’, ¡arrebatos de Julio Anguita!, y soflamas frente al auge abertzale: ‘No se puede ser permanentemente tolerante con los intolerantes y UPN va a decir ‘basta’, advierte el lehendakari foral, y eso, en sus labios, no es delito. Mas, si lo digo yo, anatema, querella criminal por subversión del Estado, o sea, llamamiento a la guerra, condenado por terrorista, tarambana y a la trena.

 

Tahúres de la paz, faquires de la pelea dialéctica. Frente a ellos, el trabajo tenaz, cumplir con el deber cotidiano, libación constante del polen de la propia esencia, nuestra naturaleza atormentada, nos sacará del atolladero, nido de víboras que está royéndonos el ser. Antes del 16.9.98 era condición suficiente entregar las armas y rechazar la violencia. Ahora, no. Ahora hay que ir a la charca, hozar en el cenaco y dejarse degollar el alma y la identidad. O sea, 1936, a renquear camionetas de espectros sin tez al alba camino de las tapias, ¡chirriar de pavor!. Más sentido común, más hombría, por amor de Dios, que así limosnean los mendigos, o tendremos tajo para otros 30 malditos años. ¡Y eso, no!.

 

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