Archivos para el mes de: julio, 1999

Sí, ni qué decir tiene que sí, la ciudadanía de Euskal Herria llega a Iruñea y quiere contemplar la obra al sentimiento foral que erigieron nuestros abuelos a expensas de su propio peculio, por suscripción popular, allá por el 1904, siendo su arquitecto Manuel Martínez de Ubago. Ya dijimos que un ministro de Hacienda español intentó asestar un zarpazo más a nuestro régimen y sistema fiscal y dejarnos en cueros, dado que, una vez en harapos, él sabía muy bien que se acabó el espíritu de independencia. Muerto el espíritu, de nada sirven las cien batallas que queramos pelear, se nos tilda de “terroristas” y aquí paz y, después, gloria.

La respuesta a las perversas intenciones de Gamazo fue tan rabiosa que ni él se imaginó entrar en la Historia del Pueblo Vasco como la espina hiriente que aún nadie ha podido arrancar. El sentir popular fomentó que de toda Euskal Herria llegaran gentes comisionadas por Ayuntamientos y Merindades y que Iruñea se convirtiera, bajo el manto de Diputación, en hervidero de reivindicación foral, incluida ‘partida guerrillera’ pertrechada por el sargento José López Zabalegi, de grata memoria en Gares. Sabino Arana tampoco falló a la cita, fue recibido con entusiasmo por el vecindario y Diputación Foral, “se abrazaron como hermanos”, y los carlistas se batieron el cobre una vez más, tal cual se nos legó en primera generación.

Así rezan las crónicas, mas el motor que latía en aquella revuelta no fue, por desgracia, el espíritu de independencia. Se limitó a reivindicar pan para hoy y hambre para mañana. La alta burguesía y el terrateniente rural manipularon vilmente al pueblo llano. Los riquillos, tanto labradores como clase media, tenderos, escribanos y gentes de media reja, fueron engatusados por los caciques españoleros liberales, apellidos que el cierzo barrió del recuerdo, y le dieron la vuelta a la tortilla, dejando a los fueristas con la miel en los labios.

Al no ser, en su entraña, un clamor independentista, un exigir del sistema fiscal para el Estado soberano que hubiera surgido de aquellas protestas masivas, llegamos a la situación actual de desbarajuste y rendición. Y que cada cual eche cuerda a mojo. Aún hay tiempo de poner remedio contra ese zarpazo que quiere pegarnos la UE con la bendición de España y el ejecutivo navarro dirigido por esa ‘peña’ de señores de UPN y el ‘Amén, Jesús’ claudicante de los caudillos del PSN, adalides de la igualdad, libertad y fraternidad. Eso: la igualdad y fraternidad de Urralburu, Aragón, Roldán y el resto de la cuadrilla, y aún habrá que esperar, y despejar, la incógnita de Rafael Vera, Barrionuevo, San Cristóbal y comparsa como jefes de ‘banda armada’.

Lo cierto es que los navarros nos quedamos compuestos y sin novia. Se construyó el monumento a los Fueros, cuyas leyendas, en bilingüe, lo dejan claro: ‘Gu gaurko euskaldunok…’, ‘Nosotros, los Euskaldunes de hoy…’, si bien la traducción, demasiado libre, dice: ‘Nosotros, los navarros….’, y nuestros padres nos transmitieron desde la cuna esa veneración por su simbología, y no por aquello que dije de ‘El huevo o el Fuero’, no, sino por reflejar ese espíritu de libertad frente al enemigo público número 1, que es Madrid. A la “gamazada” le faltó el punto, la salsa, la especia de la Independencia, el condimento de creación del Estado Vasco. En el día de hoy no podemos dejarlo escapar. Queremos ser libres, independientes y soberanos. Quien no esté de acuerdo está renegando de sus raíces profundas y no respeta el contenido y la esencia del Fuero de Tudela, del cual es hijo el ‘Fuero o Privilegio del Águila’ de la Ciudad de Biana, que ya cité.

Y el visitante que llega al Paseo de Sarasate, junto a la Plaza del Castillo, corazón de Euskal Herria, debe saber que ese juguete de mármol, que resalta de noche merced a su acertada iluminación, aún continúa sin inaugurar, no por negligencia ni desinterés, que fue por olvido, ¡olvido de la conciencia de ser!, que así de corrompidos andamos los navarros de hogaño. Y ya es hora de catalizar un gobierno sabedor de su mano derecha y cite a la ciudadanía a tres días de júbilo en favor del emblema de Navarra y del Cuerpo Foral, no sin antes enterrar los urinarios públicos, ¡que ponerlos ahí no se le ocurre ni a quien asó la manteca!.

El mundo abertzale, consciente de la pelea liberadora que tal monumento representa, convocamos en él los actos más solemnes. Los Gobiernos forales, jamás, que huyen de ese evocador escenario y se largan a Leire con el Borbón. Y es que Navarra está mantuda, tiene lepra y se nos muere de indolencia a jirones.

Deia, 28 de julio de 1999

Ya no es cuestión de ‘Fueros, sí, Fueros, no’, ‘El huevo o el Fuero’. Es cuestión de decencia, indecencia y concepción del Estado de Euskal Herria. Aquello que ni el ministro de Hacienda español Sr. Gamazo logró en 1893, van a conseguirlo un siglo después cuatro indianos que siguen sin entender el problema vasco. ¡Qué buscan ahora!. El ‘moro de Corella’, cínico él, está luciéndose con su cernadero, y los demás, quietos en la mata. Y es hora de despertar, que seguimos adormilados en sueños de ‘grandes de España’ y caserón solariego de hechura ducal.

No es propio que sean los vascongados quienes salgan a defender nuestro régimen fiscal atacado por la UE, somos nosotros quienes debemos poner toda la carne en el asador. Nada nos dice que Xabier Lapitz dé el aldabonazo el 18 de julio en DEIA, sino al contrario, ¡qué moquillo tenéis en la garganta, navarros de gorra y chotís!. Que enmudezcan los vascongados y revienten los navarros de una cochina vez. Nos toca a nosotros tejer con urgencia una red de información, saltar las rotativas, que no den abasto a los escritos que enviemos, que la centralita del Palacio Foral se bloquee día y noche, que al lehendakari, o sea, Miguel Sanz, se le caiga la cara de vergüenza por centón, que no pueda coger el sueño este mancebo de botica españolera y, si resulta ser un contrafuero, eso se llama perjurio. Y yo, que no soy del botxo ni giputxi, digo más: Debemos defenderlo haciendo causa común con la CAV, o Madrid y la UE nos mearán en el ojo, que, para recoser con liza este contrafuero, San Ignacio de Loyola deberá venirse por aquí y llevarse al huerto a la Virgen de Ujué, esmeralda de la Ribera. Eso y amargarle la fiesta al lehendakari de alpargata y a quienes le hicieron la cama presidencial el día 26 en la sesión de investidura. Las bases socialistas deben despertar de sus adormideras. ¡Cuándo se vió a los gerifaltes del PSN apuntalar a la derecha más cerril!. No olvidar que ‘pariente que no da y cuchillo que no corta, aunque se pierdan, no importa’. Y vosotros, un carajo de pensadores, ¡en qué sumidero bebéis el agua que tanto os reconforta!, que ya os creéis el “Marqués del Agua Fresca”.

Se acabó el jugar con metáforas. Que nadie se guarezca en su laberinto de marfil, urge más hechos y menos lamentaciones, que nadie tiene derecho a apoltronarse en los laureles ni a ponerle una vela a Dios y otra al diablo en el mismo día, a la misma hora y por la misma minuta. Los esbirros, que suspiran cuando Madrid bosteza, olvidan que es indigno de cualquier navarro cruzarse de brazos ante tal osadía y es un traidor quien recibe medallas y condecoraciones manchadas con la mugre del contrafuero, gentes de alma burguesa, aunque sean obreros en paro, pero burgueses, que ya es desgracia, ¡menos luces que una bombilla fundida!.

Recordemos que el “Fuero o Privilegio del Águila de la Ciudad de Biana” dice: “Quien esta Carta y estos fueros y costumbres quiera romper y quebrantar, sea maldito y extrañado de Dios Padre,…., y sea sacado del libro de los vivientes, y su mujer viuda, y sus hijos huérfanos…etc. Reinando yo don Sancho, rey de Navarra, en el mes de abril, en la era mil doscientos cincuenta y siete. Orden del Rey contra los traidores.

Desde que ETA anunció el ‘alto el fuego’, los desatinos políticos se están amontonando. Han perdido el respeto, y ancha es Castilla, a arrasar todo vestigio de foralidad y nacionalismo. Y seguimos tan inocentes, riñendo entre nosotros y haciendo añicos pactos y acuerdos de legislatura. ¡Así somos de listos, maestros en dar bazas de triunfo al enemigo!.

Al surgir asuntos de este cariz, me acuerdo de Victor Hugo y sus “Châtiments”, escrita en su destierro de Guernsey. Los “Castigos”, del escritor más idolatrado del siglo XIX, sirvieron para derrocar a Napoléon III, y no la batalla de Sedan, pero aquí, en la Navarra engañada in eternum, ni dios mueve un dedo por miedo a mamá-Madrid. ¡Y así nos va, doctos intelectuales de artesa y cedazo!. Y no soñéis con que sean Jarrai ni la Organización, los “terroristas”, quienes nos saquen las castañas del fuego, ¡que ni hablar!. Luego, cuando nos dejen en cueros, teorizaréis, desde el punto de vista historicista, sobre la ‘Gamazada’, las ‘Carlistadas’ y ‘ETA’, presumiréis de abertzales independentistas, os copiaréis unos a otros tesis doctorales y os quedaréis tan pámfilos. Cobardía pura, que ya no queda sangre en las venas para una 2ª Gamazada por el nuevo Estado.

Deia, 17 de julio de 1999

Perdonen mi mudez semanal, la culpa es de “San Fermín”, que sólo el brujo de Bargota podía estar bandeando y en la procesión. Y prosigo:Que me tocó la china, por la edad, los años, que el tiempo no fluye en balde, nos reclama, nos agosta, nos acorrala sin percatarnos, nos induce al extravío de presidir la ‘Mesa de Edad’ constitutiva de la nueva Corporación, ¡y a mí qué me importa la nueva Corporación!, si no es real, si no responde al fallo de las urnas, si hay que acabar cuanto antes con la Ley d’Hont, ¡qué puede salir de esa mandanga!.

A mí sólo me importa mi pueblo, las necesidades de mis vecinos, que nadie cometa ni una sola injusticia con ellos, ni una sola corrupción, ¡quién y por qué te regaló 8 millones, cariño mío!, que a mí sólo me seduce resolver el conflicto político que originó el nacimiento de ETA, pero esos marrulleros se empecinan en que no, que ahora hay que buscar otra excusa para no devolver al Pueblo Vasco la soberanía que le arrebataron por las armas, que no por las urnas.

Las urnas escupen la escoria de la dignidad masturbada, que ya dije el otro día, y empiezan los revoltijos, las salsas, que si me junto con los fulanos y menganos consigo mayoría absoluta, dejo en el arroyo a la lista más votada y yo, alcalde. ¡Y para qué quieres, inocente, ser tú el alcalde!, si el papeleo te ahogaría, cómo quieres, cómo te atreves a coger la vara de esta ciudad donde el tiempo sigue parado a los pies de César Borgia, y erre que erre, que sí, “mira zutano, semianalfabeto, y fue alcalde”.

Y dale que te pego, que sí, que la lista más votada nos ganó por 80 votos, que no es tanta la diferencia y es cuestión de que me apoyéis los de EH y luego ¡a trabajar!, que no te prometo nada, que la comisión tal o la cual es lo de menos, lo importante es trabajar, y yo que no, que a mí no me vas a enseñar tú ni nadie como tú a trabajar por el vecindario, que yo no me vendo por treinta monedas para la Ikastola, que “si piensan ver la Ikastola convertida en un corral de ovejas, alguien dijo, tendrán que pasar por encima de mi cadáver”, aseguré.

Y que sí, ya sabemos que no funcionas por dinero, que lo tuyo es ideología, y no te prometemos nada, sólo trabajar con nosotros y tumbar a los de UPN, pero tu voto puede ser bisagra y, si te votas a ti, mandarán ellos otros cuatro años y tuya será la responsabilidad. ¡Lo que faltaba por oír!.

Y la noche del 2 al 3 está escrita para la Historia de esta chapucería de democracia, un correr y venir y tornar, que si a la una y media de la madrugada UPN telefonea al PNV maquillado y les ofrece para la ikastola el oro y el moro, cuantía que no ha sido capaz de ofrecer en 13 días con sus noches, y el teléfono me llama a las 8 de la mañana y los otros me dicen que vamos a vernos donde quieras, que de ti depende ganar nosotros o ganar UPN, que resulta que hay un rumor, otro de los del 1 va a votarles a ellos, que no es cierto y, además, les contesto, igual me da que me muerda un perro que una perra y, no obstante, acudo por cortesía a la cita dos horas antes de la ceremonia político-religosa, yo de oficiante, y, tras una larga discusión, “que ayer, viernes, me disteis la patada de Charlot por ser de EH”, siguen con promesas de trabajo, trabajo y trabajo, queremos contar con tu apoyo para después, ¡mucha cara dura!, y vuelta a empezar, la retahíla de que ya sabemos que tú no funcionas por dinero ni poltronas, sólo la Comisión de Educación, que sólo quiero fomentar la Cultura, el Euskera, controlar la gestión e informar al vecindario, y el alcaldable me asegura que te daré esa Comisión, pero lo haré dentro de unos meses, cuando resulta, cinismo puro, que ya la tiene concedida.

Llega la sesión y a presidir el teatro, que así se lo hago saber al concejal de menor edad, nerviosa perdida, que tranquila, le animo, esto es un circo y el lobo nunca se comió al león, mi signo zodiacal. El público abarrota la sala de sesiones, y aún más nerviosa. Incluso me toma juramento cigarro en ristre, pero yo ni juro ni prometo lealtad a ningún extranjero, y menos al rey de Roma, ni guardo ni dejo de guardar la Constitución. Yo juro ‘por imperativo legal, que a la fuerza ahorcan’. Y se acabó la función, que el Gobierno Vascongado, al menos vosotros, debéis ir pensando en resucitar por uebos nuestra propia Constitución foral. EH está en ello.

Nota del autor: Es ‘uebos’, y no ‘huevos’, que ya lo emplea Quevedo en ‘el Buscón’. Tiene el sentido de ‘hacer algo por necesidad imperiosa’, o sea, ¡por cojones!. Cuando lo dijo Federico Trillo, el sentido metalinguístico es el de ‘manda uebos’, incluso ni él supo lo que decía, y los ‘listos’ españolitos lo interpretaron como ‘¡tiene cojones! No debe ir entrecomillado, porque es castellano del bueno, sin ‘h’ y con ‘b’. Perdonen la aclaración.

Urna, cajita de plástico, antes de pino y antaño, de roble, que los más antiguos ponían la boina o una orza de barro, tal que ahora en el claustro del mi instituto, a votar, aunque sea un trasto, sin ningún poder decisorio desde que la LOGSE sigue estragando el mundo de la Enseñanza, el supremo invento, genial, con Alvaro Marchesi a la cabeza, del PSOE en sus 13 años de arrasar hasta la escoria, que se llevó por delante las ‘Merindades’, la Junta Superior de Educación, las millonadas “para luchar contra ETA”, del brazo de Urralburu y el Roldán, modelo viviente de gobernador español en el corazón de Euskal Herria, las Veintenas, Oncenas y Quincenas, aquellas juntas de control del erario municipal y tantos y tantos órganos de gestión tan queridos por los navarros, que el PSOE nos borró del Cuerpo foral y debemos recuperar, si a los habitantes de este despojo de Nación nos quedan aún arrestos para tal menester.

Y trajeron las cajitas de plástico, precintadas con más plástico, para por si acaso, que ya ni lacre, bolas de cristal, la bola de cristal del hada buena que nos predice el porvenir con sus dedos ganchudos, ramilletes de sarmientos secos, que ganarás y serás representante del pueblo, y el otro me asegura que no, que nadie da un duro por ti, ancianito y mal bicho, “que eres un mal bicho por ir con esas siglas”, y un tercero me suelta a la cara que me retire, que no baje al escrutinio “para no verte hacer el ridículo, que con UPN arrasarías, sabes más que nadie para llevar el papeleo y lo que te echen, pero ni al que asó la manteca se le ocurre encabezar la lista de Euskal Herritarrok, que deberías cambiar de bando, y mira, hacemos un trato: si me vendes la finca del ‘Olivillo’, te doy palabra de votarte yo y toda mi parentela”.

Y la noche del escrutinio, hasta ‘Torrente’, el brazo armado de la Ley, me echa en falta y pregunta por mis huesos, que hasta tus recuerdos me encorajinan, forastero. Y la casa se inunda de juventud, ebrios de victoria, y nos vamos a celebrarlo, y sólo en un bar encontramos champán frío, que tampoco los bares habían previsto el triunfo de EH y eso que, en el mitin, Pedro Romeo, parlamentario foral, nos aseguró que ‘vamos a doblar’, y yo añadí: ‘llevaremos la imaginación al poder’. Y el corazón de cada cual se abrió de par en par a la esperanza, rebosantes de contento por el resurgir de nuestras propias cenizas.

El mundo abertzale radical, luchador sin complejos ni promesas, sigue río arriba, que siempre le toca remar contracorriente, siempre a contrapelo, ‘¡y qué!’, que más orgullo se siente al comprobar que el ‘mundo vasquista’, tal que dicen ellos, continúa ganando adeptos sin parar en esta orilla del Ebro, que no podrán aplacar los ímpetus libertadores a favor de la independencia de Euskal Herria, a no ser que se les agoten las excusas y nos metan los tanques y la legión, ¡que al tiempo!.

Y el nieto Ander ya está sobre aviso, me voy a Iruñea y me despierta, impaciente, de la siesta con un ‘alkate, concejal’, que, en su inocencia, aún no discierne y me pide que le explique cómo te hacen concejal, “que quiero aprender, aitatxi”,  y se lo explico al acostarlo, y me interrumpe medio adormecido: “Tienen una raja, como la hucha“, “sí, la rendija de la dignidad masturbada”, pienso, y añade: “tú nos darás el duro gordo a Iratxe, a Julen y a mí el día del tamborilero en la puerta de la iglesia”, la escena más tierna y el cuento más dulce que jamás hubiera soñado contarle, el cuento de las urnas, que, además, esos dos mondongueros, UPN y su primo, destrozan al retortero el espejo mágico de la Paz proscrita con pactos viscerales, mercas inicuas en el zacatín de Iruñea y “frentes” obscenos, bochornoso, lepra, contra la soberanía y territorialidad de Nafarroa. Pero esto último se lo explicaré al cumplir los 12 años, si aún me orea el fuelle, y muy a mi pesar le diré que, de este jaez, las urnas son las bacinetas de ilusiones desvaídas y sueños truncados.

‘Torrente’ es el mote que la juventud le ha puesto al sargento de la Guardia Civil a raíz del tiroteo al aire de hace dos meses a las 5 de la madrugada.

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