Archivos para el mes de: enero, 1999

Enero de 1999

La paz se siente engañada por los enemigos seculares de Euskal Herria, de quienes nada bueno podemos esperar, de no ser que nos borren del mapa de la existencia. Lo que hagamos, tenemos que hacerlo nosotros, los vascos. Si alguien soñó que esa preciada paloma blanca llegaría cuando ETA inmovilizase las armas, se equivocó. Si alguien sueña que la paz llegará cuando la kale borroka se acabe, sueña con los angelitos. Si alguien sueña que la paz será fruta madura cuando vuelvan los prisioneros, es que sólo sabe soñar quimeras y utopías. Así de crudo. Porque somos ya demasiados los que dudamos de la autoría de las recientes acciones de baja intensidad. Es muy extraño, lo dijo Arzallus, que empiecen con las cartas a empresarios el lunes, 11 de enero, tras la manifestación de Bilbao, que el enemigo acalló en todos los medios de comunicación. Quieren que la guerra siga y se frotan las manos de gusto.

Ansían hacer añicos el Acuerdo de Lizarra-Garazi, pero ningún potrillo troyano tiene derecho a quebrarlo y no lo romperá. Y a uno se le cae el alma al suelo al escuchar a los medios lanzar sus soflamas envenenadas: Es cochambroso, indecente, reírse de HB al pronunciar el nombre, (Teresa Campos en Tele-5), cachondearse de EH haciendo gracias fonológicas y metátesis silábicas en ‘Hora-25’ de la SER (M. A. Aguilar), echar barro y salibazos sobre los jelkides del PNV o EA e incluso contra la ponderada y prudente IU, léase Javier Madrazo, y dan ganas de echar marcha atrás y volver al 15 de septiembre del 98. Escuchar al infeliz Mayor Oreja, que se las dan hasta en el carnet de identidad, es de pena, de risa y pena. Por una vez, y sin que sirva de precedente, quien estuvo más que acertado fue el Borbón, el día de la Pascua militar, sin que tal acierto signifique que vayamos a rendirle pleitesía, corderos derrotados, que así querrían ver a todo el MLNV.

Antes del ‘alto el fuego’, el enemigo se llenaba la boca con que sólo habría diálogo cuando ETA dejase de actuar. Luego, al paralizar las ekintzas, pasan dos meses sin kale borroka y quieren engañar al personal trayendo 21 prisioneros políticos a la península. Y, para colmo, a De Juana Chao los funcionarios lo reciben en Puerto de Santa María con una paliza soberana. Por lo visto, eso es un pastel de premio, no es kale borroka. Pasa el tiempo y todo sigue igual, transgrediendo sus propias leyes: Los presos a mil kilómetros, el centenar y medio con las tres cuartas partes de pena cumplida, los enfermos en los mismos penales y la Mesa Nacional sin concederle el tercer grado porque no lo piden, argumenta Oreja, porque tienen las pelotas bien puestas y no hay por qué pedir perdón a nadie, que ningún delito cometieron y no se arrodillarán ante ningún extranjero.

En cambio, Barrionuevo, Vera y el resto de la partida en el secuestro de Marey, a la puta calle, libres de polvo y paja. Por tanto, que nadie se extrañe de que la kale borroka continúe si la situación se mantiene en el inmovilismo. Y es que nunca aprenderán nuestra forma de ser. La juventud vasca cree en la palabra dada, se dio tal palabra, pero Madrid la rompe y no la cumple. La reacción no se hace esperar: Vuelta a la carga. La juventud quiere, como dice Otegi, que se respete la palabra de los vascos, ¡lo mínimo!. Pero esto no lo pueden entender quienes viven en su república bananera.

Es escalofriante la procacidad de los locutores porque Su Señoría Josu Urrutikoetxea Bengoetxea, el viejo Josu Ternera, forme parte de la Comisión de Derechos Humanos. Niegan la democracia a martillazo limpio, hora tras hora en todas las emisoras. ¡Qué tormentón de indecencia e hipocresía!. Se olvidan de que Barionuevo y Vera eran Ministro de Interior y Secretario cuando la pinochetada de Lucía Urigoitia y Lasa y Zabala, enterrados en cal viva. ¡Ministro del Interior!.

No obstante, yo pediría a la juventud, si realmente los autores son gente cercana al MLNV, que sea generosa una segunda vez: Que paralice en seco la kale borroka seis meses más, hasta junio, a ver cómo reaccionan Madrid y París. Y, en caso de fracasar, seremos capaces de servir de intendentes, a pesar de las canas. Y si revientan el Acuerdo de Lizarra-Garazi, Euskal Herria entera debe plantarse en Bruselas.

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Deia, 22 de enero de 1999

Aquí vamos a tener que empezar a hablarnos de tú a tú, de poder a poder. El ínclito Presidente de papel evidencia día a día no tener una pizca de congruencia política ni sensibilidad social. Se os ha dicho de mil formas, y desde todos los rincones, que demostréis un algo de sentido común a favor del euskera, pero ni caso. Y quien se lleva la peor parte es él, presidente de alpargata del Estado de hojalata, el maniquí, el capazo de todos los desatinos, que los máximos culpables siguen emboscados, la guardia pretoriana que le rodea, la ‘curia’ navarra, en este asunto dirigida por el eterno reunido Consejero de Educación. Ya no sabéis ni qué hacer para no volver a coger el clarión, siempre de coscorrones por las esquinas. La soberbia os ciega, soñáis con el escaño vitalicio y ambos atracaréis tarde o temprano en la tiza, ley de vida y, luego, al desguace.

 

Por eso, no cuesta nada apoyar a la gente, ayudarles, dejarse de cachondeos y de reírse de todo dios. Os creéis los amos del cotarro, que Navarra sois vosotros y que los demás somos un mocordo pinchado en un palo. Pues, no, que tan navarro soy yo que tú, o más por más ancianito. Estáis jugando con fuego y os pasáis por el forro de las pelotillas lo que es de justicia. Os lo hemos pedido unos y otros, los ‘terroristas’ y los ‘moderados’, algunos de estos, porque muchos ejemplares de tal fauna siguen apoltronados en sus torres de marfil a verlas venir y, mientras tanto, a comer la sopa boba en la fonda del sopapo del contribuyente. Por eso, urge crear una Comisión de ‘doctos Infanzones’, J. de Oteiza en cabeza, que se planten en los felpudos salones de Palacio, atemperen la insolencia presidencial y os enseñen los dientes, a ver si tenéis la cachaza de echarles los alabarderos para disolverlos, como hacéis con los jarraitxus, mozas y mozos que nos dan cien vueltas en cultura, incluso en conocer idiomas, esas lenguas ‘mayores’ de las que no tenéis ni zorra idea. Se acabó el andar de ‘manifas’ multitudinarias ni componiendo poemas barrocos a la luna con pluma de avestruz.

 

Buscáis una guerra lingüística, pero ya vale de bromas cochambrosas, que ningún faltoso tiene derecho a descuajeringar Navarra con estas mandangas. Os regodeáis con el choque ciudadano, ninguneados del carajo, y os inventáis esas vainas de la instrumentalización del euskera para así lavaros la conciencia y justificar la represión cultural.

 

Y sólo exigimos que a los 17 alumnos de Ermitagaña se les proporcione un aula del ‘José María Iribarren’ y no dejarlos al raso tal que unos zarrapastrosos. Pero, ya, ¡que dais pena!. No comprenderéis nunca que la educación de los hijos es lo más santo para una pareja. Y no olvidéis que estáis infringiendo la LOGSE.

 

A los chavalicos de ese barrio de Iruñea, cuyos padres, con un gran alarde de sacrificio, quieren que sus hijos aprendan el euskera y luego un idioma extranjero, hay que adecentarles un aula digna, que millones para otros apaños ya derrocháis. O bien habrá que cogeros y mandaros a alta mar en un barco roto. Entonces sí podréis llamarnos terroristas, a mí el primero, y echarnos manadas de halconeros del rey a la yugular al encabezar la protesta, pero será la respuesta a lo que parecéis ser, unos auténticos terroristas culturales. O bien llamar a cada cual por el nombre y dos apellidos y destapar corruptelas que no es de apetecer. Cualquier arranque, menos andar nunca más con tapabulleros. Eso de que ‘los nacionalistas están imponiendo el euskera en Navarra’, dicho por Miguel Sanz, es otra mamarrachada. O sea, la risión, ahora ya no son los vascongados que vienen a invadirnos. Y no admitís que el empeño por saberlo no es capricho ni revancha, refleja que es la hora del euskera y la Historia es implacable, dije.

Deia, 21 de enero de 1999

Cuando Ibarretxe pronunció el ‘juramento’, nos chocó el participio ‘humillado’, el cual debe preceder a ‘Ante Dios’ y decir ‘Humillado ante Dios’, lo cual Anasagasti corrige en su espeluznante ‘Una carta confidencial’, cuyos relatos paralizan la sangre. ‘Ante Dios humillado’, tal que dijo Ibarretxe siguiendo la fórmula de J. de Ajuriagerra, sin ‘coma’ después de ‘Dios’, expresa que el humillado es Dios y no el lehendakari, aberración lindera con blasfemia de soberbia.

Sería bueno corregir el texto según las actuales corrientes de un Estado aconfesional y no embarrancar el lenguaje en ningún arrecife de coral. Podría decir ‘Humillado ante el Espíritu Creador’, porque Dios, dioses, demiurgo y tantos otros epítetos otorgados a voleo al Sumo Hacedor no va con los tiempos. Y Dios lo deja muy claro desde la zarza ardiendo: “Yo soy el que soy”. Ni Él se permite bautizarse con nombre explícito. Es la aseitas, el ser por sí mismo. Y ‘Dios es espíritu puro’, y a ese ‘espíritu’ se le nombra Dios, Ammon, Aton, Ra, Allah, Zeus, Júpiter, el maya Hunab Ku, el ‘God’ inglés (con raíz got germánica y sentido de ‘bondad’) y lo que le echen, que para eso manda. Lo que rige y dirige a los Pueblos del planeta, sea cualquiera su religión, es el espíritu. Todo es espíritu, del Bien o del Mal, creador o destructor, y ‘Dios’ es ‘Yahve’, el innombrable,. Quizá ‘Jaungoikoa’ exprese, más certero que en otras lenguas vivas, la consecuencia esencial de lo inasible’, ‘Señor de lo alto’, sin los motes pergeñados al aire de la ebriedad mística en las celdas monacales.

Sólo, y siempre, prevalece el ‘espíritu creador’. Si la Legión Cóndor, es decir, Franco y sus gallos de Morón, hubiera arrasado el símbolo espiritual, el Arbol de Gernika y la Casa de Juntas, habría matado el espíritu de independencia de Euskal Herria y la Historia se habría escrito con trazos muy distintos. Se les coló un fallo garrafal. Un Pueblo muere al fenecer su espíritu de vida, el ansia de ser tal por sí, al arrancarle los símbolos de su esencia en los cuales agarrarse y sustentar su existencia. Y, del mismo modo que el idioma es la acequia madre por donde corretea el espíritu de supervivencia, el invasor pone un empeño especialísimo en borrar a marchas forzadas el habla del Pueblo sometido. En nuestro caso, el euskera. Si desapareciera su uso, Euskal Herria se reduciría a un casco de España y Francia, pero nunca más sería Euskal Herria.

El segundo retoque podría ser el siguiente: “Sobre Euskal Herria en pie”, una vez conseguida la reunificación territorial, y no la imprecisa “Sobre la Tierra Vasca en pie”.

Por último, dice ‘ante los representantes del pueblo’ y es más propio decir ‘ante los representantes del Pueblo soberano’, dado que la Soberanía reside en el Pueblo.

Resulta una osadía tratar de enmendar la plana a Ajuriagerra, a quien supe por primera vez de su existencia allá por los años 60 en la calle ‘Desengaño’ (o ‘Luna’, cito de memoria) de Madrid, con motivo de una conferencia semiclandestina que dio y, si mal no recuerdo, hubo carga policial, la costumbre. Pero es una opinión, una más.

Deia, 15 de enero de 1999

Era otro llover, calderos de agua metiéndose por los más inverosímiles resquicios del atuendo, sin posibilidad de parar la yasa, riada humana arrolladora, cuyas sensaciones eran idénticas, el corro de uno era un mismo mantón de ilusiones, un costal de sueños, cuyo impulso te hacía mantenerte a la espera durante una larga hora en la plaza de Zabalburu o en mitad de Autonomía, imposible avanzar, y cosquillea el recuerdo del “Nafarroa-Oinez’92” en este hueco mugante de Euskal Herria a favor de la ikastola ‘Erentzun’.

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Deia, 4 de enero de 1999

            El sino de mal agüero que uno arrastra de la cuna logra hacernos perder los retazos más íntimos del devenir colectivo. El homenaje a Mitxel Sarasketa, su compañera Uxune y su hijo Xabier cuesta imaginarlo en plena nitidez desde la lejanía y nos araña el escozor de haber faltado a la cita para dar y recibir, en una simbiosis espontánea, natural, el calor de la multitud en su aclamar al ‘Mandela de Euskal Herria’, certeramente inscrito en el registro histórico por quienes saben estar en su sitio exacto y a la hora justa por todos los ríos y valles de la lucha por la libertad.

Escena inigualable, rebosante de humanidad y simbolismo, la del niño con el ramo de ternura y adhesión de un pueblo que se siente estampado en sus héroes, la pareja que más largamente ha sabido sostenerse impávida entre chorros de lágrimas, desgarros acerantes en la negrura de la soledad, tajos al alma, dos décadas de infierno, tortura, silencio en la mazmorra de aislamiento por los penales de tierra extranjera. Y el destino nos negó la presencia para transmitir un soplo más de calor, uno más, y enviar, en el cogollo de la dignidad popular, el aliento y la fe en la existencia de la grandeza de espíritu. El retrato de un niño, un encanto de sonrisa, bañado de alegría en las palabras ocultas de sus progenitores y la mirada atenta, sosegada, comprensiva, de una mujer que aguantó a brazo partido en el laberinto de la congoja y la privación, machacada sobre el yunque de la fragua, persecución permanente, retrato digno de figurar en la tela de los pinceles más ilustres del Arte. Se exacerba la curiosidad paternal por averiguar qué le dices a ese torrente de inocencia al sentirse bajo la enternecida protección de sus padres, tan tierna que cierra los ojos de contento en ese gesto de identificación con el gentío que te aclama combatiente irrenunciable

Dicen los papeles que os recibieron ‘con todos los honores’. A cierto vecindario, halconeros del rey, le ha costado comprender que llegaría el momento en el que alguien de los que ‘tan orgullosos estamos’, como os dijo Amuriza, pudiera escuchar la fórmula parlamentaria ‘Su Señoría tiene la palabra’, tal que les ha tocado el turno a Josu y Etxebarria.

La irracionalidad, la indecencia legalista de una justicia corroída por el gusano fosero del Poder no te permitió dar el adiós postrero al ser más querido de cualquier bien nacido. Pero demos tanto horror por inexistente y ahora, a pelechar. Y cuentan las crónicas que te quedaste aturdido ante tal cúmulo de emociones y que, no obstante, le echaste coraje para recordarnos que ‘es necesaria la colaboración de todos, pues nadie nos va a regalar nada y no hay que temer al enemigo’. Nadie mejor que vosotros sabe que el enemigo chorrea miseria por todos los poros de la piel, siguen jugando con fuego y quieren negarnos a todos, vascas y vascos de nación y adopción, hasta el permiso para existir. Esperamos que la makila, incisiva, tenaz, del lehendakari Ibarretxe corregirá sin aderezos el desatino y no se haga añicos la baraja.

También os refrescaron la memoria con un detalle que quizá habías olvidado, enmohecido tras tantos años de ruin condena cumplida con holgura, tú y todos los prisioneros políticos, y que nos produce un bofetón a la cobardía: ‘Siempre estaba dispuesto a escuchar a los amigos, a ayudar al oprimido’. Y A. Otegi engarza cuchillas al viento y una idea que hoy día os supondrá un sedante de orgullo para sanar las llagas purulentas de la batalla: ‘No podemos quedarnos a expensas de lo que digan Madrid o París, no necesitamos su permiso’. Nosotros también, desde este rincón ignorado de Nafarroa, que es vuestro, queremos enviaros a los tres, de la mano de Patxi Biskert, ‘la llave de la amnistía’ y el homenaje que no pudo ser en la plaza Urkizu de Eibar.

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