Archivos para el mes de: noviembre, 1998

Deia, 29 de noviembre de 1998

            El 3 de diciembre es nuestra fiesta nacional, San Francisco Javier, Patrón de Navarra. Ahí queda eso. Cae mucho mejor y más estético decir y escribir ‘Javier’, traicionando al propio Santo y misionero, que firmaba ‘Xabier’, por aquello de la mansión familiar de los Jatso. Pero como los navarros somos buen gentío, no queremos que se le manche ni el nombre con esos vasquismos de la ‘X’ y la ‘B’. Sería un sacrilegio, una reconquista lingüística de Navarra por las Vascongadas y una corrupción del alma de los navarros por parte de los separatistas, rojos y masones. Y a mí me llena de confusión, ya que por los años 60 cambié en el Registro Civil, títulos y DNI. el ‘Javier’ por ‘Xabier’, siguiendo el ejemplo del Santo Patrón, quien expiró hablando en Euskera, ‘una lengua que nadie a su alrededor entendió’, según rezan las crónicas.

 

Un año más festejaremos nuestra relumbrona fiesta nacional. En el programa falta la corrida de toros por goyescas y el desfile militar en honor al Duque de Ahumada, que todo se andará, con el tiempo y una caña. Por ahora, vamos tirando de la manta, acuden al feudo “a rendir homenaje a los difuntos reyezuelos”, verse las caretas, cumplir la liturgia del chapero, montar una parafernalia de un enjambre de escañeros, convidados de frac, chistera y guante blanco, Grandes de España en sueños, picapleitos, escribidores de pesebre y media reja, futuros señorones de la política, tal que cuando presidía la función teatral Urralburu y Roldán, y toda una gamellada de secuaces colaboracionistas.

 

El colectivo ORREAGA, versión ‘Roncesvalles’, de reciente creación, que es navarro, o séase, que no es vascongado, también celebraremos el 3 de diciembre, pero en honor a un abertzale euskaldun llamado Francisco de Xabier, santo entre los santos del “Año Cristiano”, y no precisamente con ese carácter festivo, sino ‘como vía para ir conociendo la identidad de Nafarroa, buscando las raíces perdidas’ de eso tan querido por todo navarro bien nacido, sea de Tutera o Zamudio, Oion o Baiona. Nos hemos olvidado hasta del ‘Viejo Reyno de Navarra’. Y queremos ‘favorecer el conocimiento de la riqueza cultural de nuestra tierra y de las aspiraciones reales que se dan en cada zona o merindad’, conocer nuestras leyes, nuestra historia, nuestros autores, esos nombres inmortales a quienes los navarrillos ocultan en el lazareto del ostracismo como apestados. Para ello, nada mejor que al pie del monumento a Los Fueros en el acto y hora que se anunciará por carteladas y medios de comunicación. Desde aquí hacemos una llamada para vuestra asistencia masiva.

20 de noviembre de 1998

            El tiempo se acaba, dicen los predicadores y salmodiadores de espantosos augurios y simas horrendas destinadas a purgar sus desvaríos la gente de mal andar, mujeres de moral distraída y pecadores empedernidos.

Intrusos en vidas y haciendas sin permiso de la propiedad, en un constante zarguñar por las más secretas interioridades, buceando en lo más íntimo de las conciencias sin ningún empacho, chapuceros impostores de las grandes verdades de la Humanidad, colgados en la percha de un siglo de honradez o cuatro décadas, o cuatro mil, de persecuciones, niños torturados por doña Paula en la escuela por hablar Euskera, juicios sumarísimos, exilios desgarradores, porque a mí me da la real gana y aquí mando yo, que soy el alcalde nombrado por el Gobernador y no hay un dios que me eche del cargo y tú a callar, que el público asistente no tiene ni voz ni voto. Un mundo sin respiro y sin entrañas del que ya creímos había llegado el final y el principio de una madrugada sin sobresaltos, amarguras ni culatazos en el portón del caserío, con pasadizos ocultos que ningún ajeno conoce, o trabucazos en la frágil puerta del piso de capital, puerta de papel y vivienda sin salida, la gran encerrona.

Amaia y Asier se abrazan ateridos de horror bajo el cuévano de la represión y la infamia del engaño extranjero y la patraña permanentes. Amaia y Asier lloran puños de sal ante el torrente de fuego de este volcán en perpetua ebullición y del que jamás podremos liberarnos, porque jamás nos pondremos de acuerdo en levantarnos juntos al alba y acostarnos juntos al caer el sol. Así somos de mostrencos, incapaces ni tan siquiera de cantar juntos y unidos arriba del monte Aralar, a la sombra reconfortante de Teodosio, Amagoia y la ‘argina’ del venerable Oteiza. Ya ni Aresti nos insufla ningún arranque, porque ‘la Casa del Padre’ está destartalada, agrietada en horizontal bajo la ciega opresión de quienes sólo buscan pan para hoy y hambre para mañana, vivir al día, merchantes y mercheros de Naciones sin Estado ni ejército poderoso que les enseñe los dientes, vivir el momento presente aún a costa de convertirla en un montón de escombros y dejársela caer a jirones, que les importa un comino la reconstrucción nacional ni el paro ni el mundo trabajador ni la Soberanía ni la Independencia.

Recordando a Petronio, nos aturden por su acuciante y tremenda actualidad estas sorprendentes palabras con sabor a profecía: “Vemos que cada cual tiene especialísimo cariño a lo que es suyo; que nos devuelvan nuestra túnica y que se lleven su manto”. El Sr. Ibarretxe no debe dudar tanto, rayano en cargo de conciencia, acerca del sendero a seguir: Que nos devuelvan nuestra túnica y que se lleven su manto, que el tiempo aprieta.

Euskadi información, 10 de noviembre de 1998

Deia, 18 de noviembre de 1998

La última noticia de agencia es que el presidente de los navarrillos sabe bailar jotas y zortzikos. A los nabarros se nos da muy bien la danza, hasta tal punto que Mikel se ha inventado el baile del ‘Agur, Jaunak’, y ésta es la noticia. Es un baile muy especial, medio chotis madrileño medio himno nacional español medio bolero lento. Hace falta tenerlos más gordos que el percherón de Santiago para inventarse tales ritmos. Pero es así, tal cual vomitó su inagotable erudición musical el Excmo. Sr. Presidente, Miguel Sanz, en la tribuna del Parlamento Foral y dijo que sabe “bailar el Agur, Jaunak”. Pues, baila, Mikel, baila.

Como no podía ser menos, Iñaki Anasagasti, tan frío y tan certero, recoge la anécdota en DEIA y le pone la guinda: “¡Si Campión levantara la cabeza!”. Lógicamente, uno, oriundo desde hace 500 años, siente vergüenza ajena. Pensar que los nabarros estamos gobernados por especies de esa fauna es algo que desborda el vaso de la paciencia. Y todo porque, al día siguiente de cualquier confrontación electoral, los electos sólo piensan en contubernios y mangoneos para asentarse en el escaño otros cuatro años más sin preocuparse para nada de la galerada de ensoñaciones fraguadas por los electores durante la campaña.

Y los mozos que tanto nos gustaba bailar con las mozas del pueblo de esta castigada Ribera nos preguntamos cómo cojones se bailará esa pieza nueva del ‘Agur, Jaunak’. Habrá que recibir lecciones en la academia que hay junto a la Puerta del Sol o, al menos, había, en mis tiempos de estudiante. Me pienso que será con gorra de maletilla, mantón de manila y encima de un ladrillo, igual que el chotis de Madrid, que le va de chipé al presidente de hojalata.

En fin, dejémonos de bromas de tan mal gusto y vayamos al meollo de la insensatez  que pudiera laborearse estos días. Los nabarros, postergados por el más recalcitrante integrismo de los talibanes colaboracionistas, abandonados durante siglos por unos y otros a nuestra propia suerte y al devaneo político más zarrapastroso, contra el que tanto lucharon nuestros insignes antecesores, Arturo Kampión al frente, nos permitimos presentar un ruego urgente al lehendakari de los vasconizados en tiempos por Nafarroa, don J. J. Ibarretxe, sembrador de ilusiones y horizontes halagüeños, que se lo piense dos veces, que atienda el clamor, el desgarrador irrintzi de Unidad abertzale lanzado en las urnas, antes de darnos de costadillo otro pardecoz histórico al hígado. Sería insufrible, el último rejón.

Euskadi información, 7 de noviembre de 1998

            Ahora nos sale Aznar exigiéndole al PNV que, si quiere pactos de gobierno con el PP, tendrá que renunciar al Acuerdo de Lizarra-Garazi. Los tertulianos de las emisoras españolas se ensañan con Ibarretxe, que ha peleado con serenidad y mesura, y le prodigan bromas e insultos sibilinos. Estos señores siguen creyéndose los dueños del cotarro, rezuman tal aversión a todo lo vasco que espanta. No pueden digerir el avance arrollador, a pesar de los pesares, de EH. Se les atraganta la subida en votos del PNV y EA, aunque no se haya reflejado en escaños por la razón ya conocida.

Al no disponer hoy de ese arma arrojadiza del ‘terrorismo’ de ETA, nos salen con maletas y macutos, olvidándose de las pistolas legales y del otro terrorismo del GAL,. Y es que, por si alguien aún lo dudó el 25-0, ya es hora pasada de aprender dónde está el enemigo visceral del Pueblo Vasco y de todo lo que huela a Reunificación, Euskera, que lo aborrecen, Soberanía nacional y Estado independiente.

Aún queda gente inocente, o colaboracionista, que se encuentra a gusto bajo el paraguas de la Constitución y el Estatuto de Gernika, del que faltan 41 transferencias. Y hay quienes sienten un dolor que ETA no continúe la guerra y que lanzara su mensaje de paz.

Nadie replicó al mostrenco de las maletas con el hecho sangrante de que quienes hacen la maleta cada semana son los familiares de los prisioneros políticos para realizar un viaje de mil kms. y ver a sus seres queridos durante 40 minutos tras el cristal del locutorio.

Pero se acabó. Demasiada gente está harta de continuar vegetando bajo ninguna Constitución española ni francesa. Los independentistas queremos liberarnos de la ‘gustosa protección’ de España y Francia y de quienes nos cierran EGIN y EGIN Irratia y encarcelan la Mesa Nacional y las juventudes de JARRAI. Y el 25-0 ha marcado la senda a seguir, si realmente el PNV y EA, sin marginar a IU, quieren gobernar y desean la paz y la reunificación de nuestro País y se olvidan de pactos que siempre arrastraron al Pueblo Vasco a sangrías y diásporas crueles. Ningún nacionalista tiene derecho a olvidar los errores cometidos durante 1931 al 36 y cuyos paganos fueron el PNV, ANV, los socialistas, comunistas, anarquistas y demás. Al enemigo no hay que dejarle ni hirmar, que no son tiempos de jugar con el fuego de los cambalaches para detentar el Poder. Al menos es la lección que nos enseñaron tantos refugiados a la vuelta del exilio, al que tuvieron que salir 300.000 vascos por culpa, sobre todo, de los cuatro caciques de Navarra, por el delito de hablar Euskera o vestir pantalón de mil rayas, tal cual en Olite.

Si EH dió una palabra, la cumplirá. No necesitamos los puntales de quienes cuyo único discurso es la obsesión por los pactos secretos imaginarios del PNV-HB-ETA. La Organización Armada ya ha dicho y hecho con generosidad aquello que se le pedía, sin esperar el regreso de los prisioneros al hogar. Supongo no querrán ustedes que ahora vayan todos sus miembros a confesarse. Aquí sobran los confesonarios. Lo que urge es cacumen, unidad abertzale y surcos donde trabajar codo con codo por el resurgimiento del País en todos sus centros de producción, siguiendo el inteligente ejemplo de ELA y LAB. Llena de orgullo el comprobar que, una vez más, el mundo del torno y la fresadora, la azada y el braván, dictaron una lección magistral a los intelectuales, empresarios y banqueros.

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